Tema será estudiado con proyecto Anillo
¿Cómo sabe el cerebro acerca de las
necesidades y emociones del cuerpo?
Las universidades de Chile y Pontificia Universidad Católica trabajarán los próximos tres años analizando la zona del cerebro que se activa al percibir en forma consciente los estímulos internos, tanto físicos como emocionales.
A modo de ejemplo, cuando una persona responde: “Estoy nervioso, aburrido, me duele el estómago o tengo hambre” lo que está haciendo es exteriorizar una percepción interna en que han confluido muchos receptores y varios sentidos. “Hasta ahora los estudios indican que en la interocepción se activa un área de la corteza cerebral denominada ínsula o corteza insular que con este proyecto esperamos estudiar directamente al medir su actividad eléctrica”, plantea el Dr. Maldonado.
Pupila delatora
En las personas se harán registros encefalográficos mientras evocan sensaciones a través de la observación de imágenes. El experto explica que al ver una foto neutra la pupila no se dilata, en cambio si se observa una madre jugando con su hijo aumentará de tamaño y lo hará mucho más si la imagen revela a un individuo golpeando a otro. “Vamos a cruzar los datos de la actividad electroencefalográfica con los cambios de la pupila para ver si hay movimiento en la corteza insular”.
El académico resalta que la corteza insular tendría anatómicamente un sector anterior y otro posterior, vinculado cada cual con los niveles de autoconciencia físicos y emocionales.
En los otros laboratorios el doctor Torrealba trabajará con José Luis Valdés registrando la actividad eléctrica de la corteza insular en ratas, mientras que los profesionales de la PUC analizarán un modelo de hipoxia. Asimismo, se efectuará microestimulación, experimento inverso al que se realiza comúnmente: “Usando electrodos no sólo vamos a escuchar las neuronas de las ratas, también les hablaremos con el objetivo de que se activen. Esto nos permitirá observar sus conductas posteriores y correlacionarlas con las usuales, de acuerdo al modelo propuesto”.
El doctor Maldonado agrega que estos estudios, según ha destacado el director del Anillo, tendrían alcances médicos, ya que podrían ayudar a controlar, por ejemplo, la ingesta excesiva de alimentos. “El cuerpo siempre busca la homeostasis pero a veces el punto de equilibrio se desplaza y quizás, si entendemos cómo funciona este mecanismo, podremos ayudar a quienes no pueden dejar de comer o a los que se sienten mal sin que haya una causa clara”.
Cecilia Coddou
Fotografía: FacMed/David Garrido










