Estudiantes aprenden a mejorar su comunicación con los pequeños pacientes
Para sanar más que el cuerpo
Su misión es sacar sonrisas a los pequeños pacientes del Hospital Sótero del Río. Pero también es enseñar a los futuros profesionales de la salud a acercarse de la manera más amigable y a establecer una mejor relación con los niños enfermos. Son los "Sonrisólogos" de este recinto asistencial, uno de los cuales -la actriz Beatriz Yáñez- imparte el curso de formación general "Clown de Hospital".
Para desarrollar estas habilidades, el curso contempló conocer el trabajo actoral, la técnica del clown y el manejo de la improvisación. "Aprendemos a observar atentamente las necesidades del niño, si es que quiere jugar o sólo compañía. Por eso esto es más que llevar un show preparado, no es como lo que se haría para animar un cumpleaños, el trabajo mucho más sutil, porque es igualmente importante acompañar en el dolor o en lo que sea que necesite el chico, que no siempre es la risa", añade la actriz.
Así lo confirman las estudiantes de segundo año de la Escuela de Enfermería, Sofía Abascal y Daniela Martínez. La primera dice que "me llamaba mucho la atención este curso, lo vi como una manera distinta de desarrollar la carrera y sentía que me iba a llegar al alma. No me equivoqué, me encanta, lo disfruto demasiado ensayando y viviendo esto". A ello, Daniela agrega que "la visión de toda esta situación dolorosa, como es un niño hospitalizado, cambia cuando uno es payaso. Se puede entrar en un juego con él, ayudarlo a estar mejor, y eso me ha servido para mi propio crecimiento personal. Además, los payasos que creamos están inspirados en nosotras mismos, en nuestras características y experiencias, así que es una forma de ejercer la Enfermería desde otro ángulo, desde su lado más humano".
"Nos pueden decir que no"
Los "Sonrisólogos" del Hospital Sótero del Río son seis actores que, con el auspicio de la Municipalidad de Puente Alto, visitan semanalmente las áreas pediátricas de Lactancia, Oncología, Intermedio, Segunda Infancia, Cirugía y Misceláneos, llegando a contagiar su alegría a cerca de 50 pacientes.
Por lo difícil que puede ser esta labor, Beatriz Yáñez cuenta que no todos pueden ser Clown de Hospital, porque hay que tener entereza y fuerza, saber estar bien y con energía alta; poder sobreponerse a los problemas que ven a diario. En todo caso, añade, trabajan con el equipo de sicólogos del recinto asistencial cuando tienen que enfrentar dificultades como la pérdida de algún paciente, al cual han visitado por largo tiempo, y de quien incluso se han despedido. "Pero en general nuestra misión es reconfortante, los niños y sus padres nos reciben muy bien porque ayudamos a que su estancia internados sea menos difícil, sobre todo cuando toca ponerse una inyección o no quieren comer; allí, con nuestras rutinas logramos que no sea tan doloroso para ellos".
Tan así, que no pocas veces los menores les cuentan cosas que ni siquiera a los padres o los médicos le han dicho, demostrando la confianza que sienten con ellos. "Incluso partimos de la posibilidad que nos digan que no, que no quieren cantar ni jugar, o que prefieren que nos vayamos, y siempre respetamos sus deseos. Porque a los médicos no les pueden decir que no quieren la inyección o el remedio; es bueno que al menos a nosotros nos puedan decir que no".








