Egresados de la Facultad de Medicina de la Casa de Bello
Son 210 nuevos médicos cirujanos para el país. Tienen vocación de servicio, una formación de excelencia, sólidos principios humanísticos y éticos. Son de la Universidad de Chile. Son de cinco campos clínicos y un solo corazón azul; son del Hospital Clínico, del San Borja Arriarán, del San Juan, del Barros Luco, del Tisné, del Salvador. Son de la Facultad de Medicina de mayor tradición del país. Serán parte de un equipo de salud, como lo han sido desde que iniciaron sus estudios de pregrado junto a diversos profesionales del área. Son, sin duda, los mejores.
La graduación 2007 de médicos cirujanos de la primera Escuela de Medicina de Chile se realizó el 14 de diciembre en dependencias del Club de Campo del Colegio Médico. Una ceremonia con la que soñaron por siete años, quizás por más, a veces con desesperanza, tras muchas horas de estudio y trabajo. Comenzó con un extracto de la obra de teatro “Quiebrespejos y otros sueños” –parte del elenco lo interpretaba por última vez, pues se titulaban- y las palabras de su directora, la doctora Christel Hanne, quien manifestó sus sentimientos encontrados de alegría y tristeza, por verlos titularse pero también partir, recordando además el lado humano de muchas caras que integran esta generación, sus romances y su apoyo. A ellos reconoció su valor y entrega, “pues eligieron servir y lo hicieron con seguridad”. Agradeció también a Cecilia Taucare, quien cursó hasta cuarto año y su vida fue truncada por un lamentable accidente, que sin embargo dio vida gracias a la donación de sus órganos. Y los llamó a mantener clara la senda de sus prioridades profesionales y personales, aceptando los triunfos y los errores, sin transar en sus principios, “y que las voces del mundo no se oigan más fuerte que sus corazones”.
Los académicos premiados, doctores Fernando Gabler, de Campo Centro; Esteban Cortés, de Norte; Patricia Vásqiez, de Occiente; Joaquín Palma, de Oriente, y Salvador Sarrá, de Sur, hicieron la entrega de los diplomas a los orgullosos graduados. Entre ellos destacaron, en el primer lugar, los doctores Carlos Gallardo y Hanns Lembach, con promedio 6,54; en el segundo puesto, la doctora Pilar Muñoz, y en el tercero, el doctor Pedro Recabal. Con un promedio sobre 6,4, fueron premiados los doctores Martín Dib, Javier Quilodrán, Edith Pérez de Arce y Paula Ruz. El doctor Gallardo recibió, además, la distinción “Espíritu Universidad de Chile”.
Diversidad, vocación, excelencia: la U
Pasado, presente y futuro estuvieron en las palabras de los egresados, quienes eligieron a Francisco Villanueva, Kenneth Johnson, Francisca Decebal-Cuza y Rolando Cocio para representarlos ante los asistentes. Villanueva recordó a Cecilia Taucare, señalando que ella logró cumplir con el más querido sueño de toda su generación: ayudar a los demás gracias a su generosidad. Johnson retrató la evolución del mundo, del país y de ellos mismos en los siete años transcurridos desde su ingreso a la Facultad de Medicina, recordando, además, la respuesta de Esculapio a su hijo cuando éste manifestó su deseo de ser médico: “es el camino que hemos elegido”. Decebal-Cuza habló de la diversidad, la tolerancia, la vocación de servicio, la formación de excelencia que tienen todos los egresados en común, pese a la diversidad de los campos clínicos en los que estuvieron radicados; también de la necesidad de entregar todas esas cualidades en beneficio del paciente. Por último, Cocio miró adelante y señaló la necesidad de mantener la humildad, lazos sólidos con el equipo de salud, así como de confiar tanto en el paciente como en sus propios conocimientos. Y agradeció, a sus académicos, por impartir la mejor docencia pese a las dificultades; a los funcionarios del plantel, pero, por sobre todo, a sus padres, familiares y amigos.
Llamados a trabajar por el país
El doctor Juan Luis Castro, presidente del Colegio Médico, hizo dos reflexiones en sus palabras a los presentes: la primera, referida a que los nuevos médicos egresan de la universidad más importante del país, que se mantiene en el primer lugar pese al crecimiento explosivo de casas de estudio que imparten esta carrera. Por ello, reconoció tanto a su cuerpo académico, como el sello distintivo que ha tenido la gestión de la decana de la institución, doctora Cecilia Sepúlveda, e incluso el apoyo que las familias dieron a los egresados durante toda su formación de pregrado. La segunda reflexión la orientó a mantener los principios del Juramento Hipocrático y el sentido universitario de pertenencia a la Casa de Bello.
Finalizando la ceremonia, la doctora Cecilia Sepúlveda se refirió al entorno en el que se desempeñarán los nuevos médicos: “Estos siete años desde su ingreso a nuestras aulas han tenido lugar importantes cambios tanto en Chile como en el mundo. Se encontrarán con un sistema de salud que aún no logra alcanzar las condiciones de equidad y justicia que el país necesita, pues a pesar de que hemos iniciado una importante reforma al respecto, aún persisten importantes sectores de la población que no cuentan con el acceso a una atención médica de calidad. El Plan Auge ha priorizado un número determinado de patologías, sin embargo la realidad muestra que algunas de dichas garantías no se están cumpliendo en forma adecuada, observándose en muchos casos retrasos y largas listas de espera, teniendo además un impacto negativo en las patologías no cubiertas”.
A ello añadió que “un país moderno tiene la obligación de realizar los máximos esfuerzos por privilegiar y financiar una buena atención primaria, central en el sistema público, y que dicha atención sea de calidad en cuanto al acceso, la equidad y la atención de especialistas, similar a lo que ocurre en el sistema privado de atención. También debiera ser preocupación de fondo promover el modelo de salud familiar, así como tener en consideración fortalecer el ejercicio de la medicina en un ambiente ético. Aún faltan especialistas: si bien es cierto la distribución de los médicos y médicas a lo largo del país ha mejorado, aún existen regiones que no cuentan con el número suficiente de estos profesionales”.
Por lo anterior, añadió que “a ustedes les corresponderá empeñarse en trabajar e impulsar los cambios que el país necesita en el ámbito de la salud. A ello queremos convocarlos, a manifestar la máxima colaboración y a que lo hagan con entusiasmo, con vocación de servicio y responsabilidad. Estamos seguros que así va a ser”.
De la misma forma, aludió al crecimiento numérico tanto de facultades de medicina como de estudiantes y nuevos médicos que egresan anualmente, valorando por ello las garantías que ofrece al país la Ley de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior y la obligatoriedad de la acreditación de las escuelas de Medicina, así como la aplicación del Examen Médico Nacional como instrumento legal de medición de calidad.
Por último, celebró el que esta significativa ceremonia se haya realizado en el Colegio Médico, “pues es nuestro colegio, el que recuperó la tuición sobre la conducta ética de sus miembros, la que jamás debió haberle sido quitada, pues es importante que seamos los propios médicos quienes velemos por el ejercicio responsable y ético de la profesión, lo que contribuye a elevar la calidad de la medicina nacional y el respeto por nuestra profesión por parte de la comunidad”.
El emotivo encuentro se dio fin con el Himno de la Universidad de Chile y un video que recordó a los presentes extractos de su vida universitaria. Y ya nadie se quería ir.











