Participan las universidades de Chile y Concepción
Gracias al financiamiento de un proyecto Anillo tres grupos de investigadores unieron sus fuerzas para luchar contra las bacterias. La doctora Inés Contreras, de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile, estará abocada en los próximos tres años a investigar la Salmonella Enteritidis , mientras que el profesor de la Universidad de Concepción, Angel Oñate, se dedicará al patógeno Brucella abortus y los doctores Cecilia Toro y Roberto Vidal, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, indagarán en Shigella .
Todos ellos tienen en perspectiva desarrollar vacunas de nueva generación que permitan hacer frente a estos patógenos intracelulares responsables de graves enfermedades. “En las vacunas más tradicionales se inocula en el individuo la bacteria muerta o atenuada con el propósito de desarrollar una respuesta inmune, sin embargo, en estos casos no ha dado resultado. Por eso estamos apostando a producir un nuevo tipo de inmunizadores que se fabriquen en base a la inoculación del DNA o RNA del patógeno”, explica la doctora Cecilia Toro.
Los tres grupos de científicos trabajaron el año pasado arduamente para postular en conjunto al Anillo, iniciativa de Conicyt que el 2007 adjudicó recursos a 17 proyectos nacionales que están orientados a potenciar el trabajo de grupos amplios y multidisciplinarios, cuyas áreas de interés se relacionan con el Programa Bicentenario de Ciencia y Tecnología.
Este proyecto en particular, denominado “Islas genómicas en bacterias patógenas intracelulares: epidemiología molecular e identificación de posibles inmunógenos protectores para desarrollo de vacunas”, no sólo pretende proteger al ser humano, también colaborará con los reservorios animales, principalmente de bovinos y aves.
“Esta es una gran oportunidad porque los tres grupos estamos muy interiorizados en nuestras respectivas bacterias y al mismo tiempo, por el trabajo que hemos venido desarrollando en los últimos años, tenemos habilidades en áreas específicas, lo que nos permitirá intercambiar conocimientos”, plantea la doctora Toro.
Por ejemplo, el doctor Oñate, quien es inmunólogo, ya está trabajando en la generación de vacunas contra Brucella abortus . Sus estudios se verán enriquecidos con el aporte de los doctores Vidal y Toro, quienes le ayudarán a caracterizar una de las islas genómicas que están presentes en uno de los dos cromosoides de la bacteria.
“De aquí al 2009 sólo podremos hacer ensayos en modelo animal pero si renovamos el proyecto en los próximos años y cumplimos con todas las fases de investigación, estaremos en condiciones de llegar al reservorio animal”, explicó el doctor Vidal.
Una amistad que da frutos
Los científicos del Anillo han trabajado juntos en otras ocasiones. Las doctoras Contreras y Toro fueron colegas y el doctor Oñate y Vidal son co-investigadores en un Fondecyt. “Somos un grupo de amigos haciendo algo común”, señala el doctor Vidal.
La doctora Toro asiente con entusiasmo: “Estamos abordando tres problemas similares aplicando lo que cada uno hace mejor en su laboratorio, de manera de desarrollar en forma multidisciplinaria una solución que nos permita combatir estos patógenos intracelulares”, dice.
Para ello esperan reclutar estudiantes de magíster y doctorado, además de llevar a cabo una serie de reuniones, talleres, perfeccionamientos y acciones de divulgación que están contempladas en el Anillo.
De hecho, ya proyectaron para el segundo semestre el curso Microbiología Molecular Avanzada de Bacterias Patógenas Intracelulares, al cual podrán acceder todos aquellos alumnos de posgrado que estén interesados en el tema, incluidos jóvenes de Concepción. Pensando en ellos el curso se efectuará los viernes, para que sea factible el traslado desde regiones.
Asimismo, realizarán capacitaciones al personal del ISP y del SAG, dos instituciones gubernamentales que están involucradas en el proyecto y que aportarán su experiencia y material de estudio a los investigadores. “Con ello estamos realizando transferencia tecnológica, que es uno de los requisitos impuestos por el Conicyt”, recalca el doctor Vidal.
Los patógenos
Brucella abortus es el microorganismo responsable de la brucelosis, enfermedad epidémica del ganado bovino que provoca importantes pérdidas a los ganaderos, ya que genera alta incidencia de abortos y mortandad en crías, además de problemas reproductivos y disminución de producción de leche y carne.
Pero eso no es todo, la brucelosis puede transmitirse al ser humano por contacto directo o bien por consumo de productos derivados de animales enfermos.
En tanto, la Salmonella Enteritidis es un bacilo que puede producir diarrea, morbilidad y en ocasiones mortalidad entre los humanos. Estas infecciones generalmente están asociadas a la ingesta de huevos y productos derivados crudos, como la mayonesa y el merengue. Se le considera un problema de salud pública mundial, ya que se manifiesta en importantes brotes de toxiinfección alimentaria, a los cuales Chile no está ajeno. De ahí que con este estudio se espere encontrar una vacuna para las aves, eliminando de esta manera el foco infeccioso.
Shigella es un género de bacterias que afectan al ser humano ocasionándole diarreas, las más graves con sangre. Fueron descubiertas hace 100 años por el científico japonés Kiyoshi Shiga y, hay varias especies, siendo las más frecuentes en Chile Shigella sonnei y Shigella flexneri .
“Aunque los principales agentes etiológicos de diarrea son los virus, las bacterias también juegan un rol importante, principalmente, los coli y shigellas. Si bien en Chile este problema no es significativo para la salud pública, ya que hay buenos hábitos de higiene, tratamiento de aguas adecuado e infraestructura, se calcula que el 5% de los niños sufre los efectos de esta bacteria”, recuerda la doctora Toro.
Por eso la especialista pretende generar vacunas empleando ácidos nucleicos en los cuales se encuentren los genes comunes para todas las Shigella , lo que permitirá producir los inmunógenos requeridos. Mal que mal, comenta la doctora Toro, “cada año muere en el mundo un millón de personas a causa de esta bacteria, la mayoría niños”.











