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Inicio 2006 Julio Ciertas lesiones cerebrales explicarían conductas irresponsables de los personas
Ciertas lesiones cerebrales explicarían conductas irresponsables de los personas PDF Imprimir E-mail
24 de julio de 2006
  • Investigadores chilenos y franceses están estudiando los efectos de las lesiones prefrontales que originarían desadaptación social y trastornos psicopáticos.

Hay una zona del cerebro que diferencia al ser humano de los primates, conocida como cortex prefrontal, la cual concluye su maduración sólo después que las personas alcanzan la adolescencia. Cuando se ve afectada por alguna lesión, tumor o golpe, puede producir déficit en diferentes áreas cognitivas, además de trastornos del comportamiento.

Esto implica que los sujetos lesionados tienen dificultades para lograr una buena adaptación social, medir la consecuencia de sus acciones y modificar su conducta de acuerdo al entorno. En muchos casos estos individuos son extremadamente pasivos y rígidos o, por el contrario, muy impulsivos, lo cual se ve agravado si el daño ocurre en etapas tempranas de la vida.

"Hablan normalmente y no tienen mayores problemas motores, es decir, parecen bastante sanos. Sin embargo, son inadaptados desde el punto de vista social, ya que -en algunos casos- se comportan de manera irresponsable, son desinhibidos, dicen groserías, no logran cumplir con la rutina, actúan de forma inflexible o, incluso, llegan a perder la intuición moral", explica la doctora Andrea Slachevsky, académica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.

Justamente para indagar cómo es que las personas seleccionan en su vida diaria las acciones correctas a ejecutar, el científico francés Etienne Koechlin creó un modelo para aclarar las implicancias del cortex prefrontal en el control de las mismas. Según sus investigaciones, que fueron refrendadas por estudios realizados con resonancia nuclear magnética funcional del cerebro, esta zona estaría organizada como una cascada determinada por diferentes señales, que van desde las regiones más posteriores del cortex hasta las más anteriores.

Esto significa que hay un nivel básico de control sensorial, seguido por los niveles contextual, episódico y de ramificaciones. Para explicar en términos más sencillos su experimento el médico señala que cada vez que suena el teléfono y estamos en nuestra casa lo normal es que lo contestemos, ya que así estamos respondiendo al control sensorial y, en consecuencia, ejecutando la acción correspondiente. Ahora bien, si nos encontramos en la casa de un amigo ya no responderemos el teléfono cuando suene, porque entrará en funcionamiento la siguiente etapa de la cascada, determinada por el contexto, que nos indicará lo inadecuado de hacerlo.

Si, por el contrario, nuestro amigo nos hubiese solicitado que, en caso de sonar el teléfono, lo respondiéramos, entonces funcionaría el control episódico, relacionado con los eventos previos al estímulo. Y, por último, si estuviéramos leyendo y sonara el teléfono, seríamos capaces de contestarlo y, posteriormente, continuar con la lectura porque, gracias al nivel de control de ramificaciones, podemos interrumpir momentáneamente una acción para realizar otra.

"El doctor Koechlin hizo su estudio en sujetos normales y pudo comprobar que, dependiendo de las instrucciones, del contexto y de la memoria, los individuos son capaces de ejecutar diversas acciones. Eso nos pareció muy interesante y por ello decidimos analizar qué ocurre con este modelo cuando las personas estudiadas tienen afectada la zona del cortex prefrontal", explica la doctora Slachevsky, quien trabaja en el Instituto de Ciencias Biomédicas y en el Departamento de Ciencias Neurológicas Oriente de la Facultad de Medicina.

Gracias a proyectos Fondecyt y Ecos-Conicyt los investigadores chilenos -encabezados por la doctora Slachevsky y el psicólogo Jaime Silva, de la Universidad Mayor- están estudiando pacientes con lesiones del cortex prefrontal en un estudio donde también participa el destacado científico del INSERM (Instituto Nacional de la Salud y de la Investigación Médica de Francia), Etienne Koechlin.

Terapias con futuro

El propósito de la investigación es conocer cómo se ejerce el control de las acciones, el alcance real del modelo de cascada y los mecanismos causantes de las dificultades en pacientes con lesiones prefrontales, para así diseñar terapias de rehabilitación.

"Queremos saber por qué estas personas no son capaces de controlar sus acciones y si las pruebas que hoy les hacemos para evaluar y detectar el alcance de sus problemas son las adecuadas", comenta la doctora Slachevsky.

Para ello están reclutando 20 pacientes a quienes se les realiza una resonancia nuclear magnética cerebral tridimensional, que permite reconstruir su cerebro y localizar en forma exacta la lesión.

"La mayoría son individuos que han tenido una buena recuperación después de sufrir la extirpación de un tumor, de padecer un accidente cerebrovascular o un traumatismo encefalocraneano. De hecho, cuando se les somete a test abstractos y de lenguaje los superan sin mayor dificultad, por lo que son conminados socialmente a retomar sus actividades laborales o profesionales, a pesar de que muchas veces no se sienten capacitados. Sin embargo, cuando les aplicamos las nuevas pruebas que hemos diseñado de acuerdo al modelo de Koechlin, nos damos cuenta que sí tienen problemas en el control sensorial, contextual y episódico", relata la doctora Slachevsky.

Aunque los resultados aún son preliminares la académica de la Universidad de Chile está confiada en que el estudio, único de su tipo en el mundo, ayudará a comprender qué ocurre cuando se afecta una zona específica del cerebro para, de esta manera, ayudar a la rehabilitación de los pacientes inadaptados.

Potenciales evocados

Además de la investigación con individuos que tienen lesiones prefrontales, se está llevando a cabo un estudio con sujetos sanos para medir la información emocional de acuerdo al modelo de cascada. El objetivo es conocer cómo y qué regiones cerebrales son las que controlan las acciones en respuesta a determinadas emociones.

"En la vida diaria tomamos decisiones y actuamos no sólo de acuerdo a información neutral, también lo hacemos en base a distintos tipos de emociones. Por eso en este estudio estamos pidiendo, por ejemplo, que los sujetos respondan sólo a caras tristes", recalca Andrea Slachevsky.

La investigación de potenciales evocados multicanales permite medir dónde se produce la actividad del cerebro, tal como ocurre con los estímulos neutros. "Por una parte estamos validando el modelo de Koechlin en pacientes lesionados, al tiempo que estamos observando si es aplicable al emplear estímulos emocionales. Todo esto nos dará la oportunidad de desarrollar terapias de rehabilitación neuropsicológicas para tratar a los pacientes", dice.

El doctor Etienne Koechlin -de visita en Chile- ofrecerá la conferencia "Área de Broca, control ejecutivo y lenguaje" el viernes 28 de julio, entre las 11 y 12.30 horas, en el Auditorio de Neurocirugía, ubicado en Avda. José Manuel Infante Nº 553, Providencia.

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